Soy el papá de Erik y Marta, y desde hace un tiempo les cuento cuentos cada noche. Aquí comparto esas historias llenas de magia, ternura y aventuras. Erik y Martha te esperan con dragones, tesoros escondidos, magia y mucha imaginación. <br/><br/><a href="https://sanjorge.substack.com?utm_medium=podcast">sanjorge.substack.com</a>

Las aventuras del caballero Erik y la amazona Martha
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Soy el papá de Erik y Marta, y desde hace un tiempo les cuento cuentos cada noche. Aquí comparto esas historias llenas de magia, ternura y aventuras. Erik y Martha te esperan con dragones, tesoros escondidos, magia y mucha imaginación. <br/><br/><a href="https://sanjorge.substack.com?utm_medium=podcast">sanjorge.substack.com</a>
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May 31, 2026
El misterio del taller mágico en el castillo de los Wichtelmänner
<p></p><p></p><p>Resumen</p><p>Martha y Erik, en un país lejano, se despiertan en una habitación que parece una nube, dentro del castillo de los Wichtelmänner. Al bajar a desayunar, descubren que los Wichtelmänner se hacen pequeños durante las Navidades para entrar en las casas. Su Wichtelmann les ofrece resolver un mensaje secreto dejado por un antiguo miembro de su comunidad. Erik y Martha aceptan el desafío, confiando en sus habilidades para descifrarlo.</p><p>Erik y Martha descubren que el tesoro escondido en el castillo requiere un método especial para revelar pistas ocultas en un papel. Al calentar el papel con una vela, aparecen instrucciones que los llevan a buscar un pasadizo secreto en la torre norte del castillo. Después de un tiempo buscando, Martha encuentra un botón en una piedra, y junto con Erik, descubren otro, lo que les permite avanzar en su búsqueda del tesoro.</p><p>Erik y Martha descubren un túnel al presionar un botón en la piedra de una torre. Deciden enviar primero a los Pokémons y unicornios para verificar si hay peligro. Tras recibir la señal de que todo está despejado, bajan y encuentran un sótano iluminado por un hechizo antiguo.</p><p>Erik, Martha y los Wichtelmänner descubren un taller perdido lleno de juguetes a medio hacer, que se creía solo una leyenda. Este taller mágico permite fabricar rápidamente los mejores juguetes del mundo. Los Wichtelmänner, emocionados, comienzan a trabajar en el taller, mientras Erik y Martha se alegran de que más niños puedan recibir juguetes. Tras explorar el castillo, deciden regresar al castillo de la Arguijuela, concluyendo su aventura.</p><p>Cuento</p><p>— Papa: Todo bien Erik? ujum, y Martha?</p><p>— Martha: Wann fangen wir an?</p><p>— Papa: ya, empezamos ya</p><p>— Martha: Vale, pero papá?</p><p>—¿Podemos elegir qué pasa en la historia?</p><p>—¡Papá! ¡Elige!</p><p>—¡No, no! Venga, ¿qué queréis que suceda?</p><p>—Tesoro, horror y Pokémon. Dijo Erik</p><p>—Unicornios y Bey blade. Martha/Erik</p><p>—Unicornios, un arco iris y un bebé. Siguieron diciendo.</p><p>Se despertaron por la mañana, en un país muy, muy lejano al sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres vivían el caballero Erik y la amazona Martha.</p><p>Abrieron los ojos. Erik y Martha no recordaban dónde estaban, pero era increíble. La cama parecía una nube. Las sábanas eran blancas y tenían forma de nube. Todo en aquella habitación parecía una nube.</p><p>—¿O es que estamos en una nube?</p><p>—¡Claro! dijeron, estamos en el castillo de los Wichtelmann.</p><p>—¡Anda, es verdad!</p><p>—¡Cool! ¡Corre, corre! ¡Bajemos a desayunar! A ver quién hay allá en la sala del castillo.</p><p>—Yo sé qué hay para desayunar.</p><p>—¿Qué hay para desayunar?</p><p>—¡Nube!</p><p>Bajaron a desayunar rápidamente al salón del castillo. Ya había muchos Wichtelmänner allí. ¡Guau! Todos hablaban muy animadamente.</p><p>De repente, Erik y Martha se dieron cuenta de que no eran tan pequeños. ¿Cómo era posible que pudiesen entrar en las casas por aquellas puertas tan pequeñas que construían? Erik y Martha se lo preguntaron a su Wichtelmann.</p><p>—¿Lieber Wichtelmann? Dijeron Erik y Martha ¿Yaaa? respondió.</p><p>- ¿Cómo es posible que entres en nuestra casa por esa puerta tan, tan, tan pequeña que te construyes?</p><p>El Wichtelmann les miró y dijo:</p><p>—Veo que sois muy inteligentes. Bueno, cuando vivimos aquí durante todo el año también nos preparamos para ser más pequeños durante las Navidades. Si no, como tú bien dices, no podríamos ir a las casas porque nos verían. No podríamos entrar por ningún sitio, seríamos demasiado grandes. Entonces, construimos pequeños túneles para atravesar las paredes y demás. Y antes vienen los reyes de los Wichtelmann, que son magos, y ellos nos hacen más pequeños. Es un hechizo muy, muy poderoso, pero solo dura durante las Navidades. Después tenemos que venir rápidamente a nuestro castillo. Aquí, de repente, cuando el hechizo desaparece, volvemos a ser de nuestro tamaño normal.</p><p>—Ah —dijeron Erik y Martha—. Ya es muy interesante.</p><p>El Wichtelmann continuó:</p><p>—¿Sabéis? Tenemos un pequeño acertijo que quizás vosotros podáis resolver. Hace muchos, muchos años, un Wichtelmann dejó un mensaje secreto. Nadie ha conseguido todavía descifrar lo que ponía. ¿Queréis intentarlo vosotros?</p><p>—Ok —dijeron Erik y Martha—. Nosotros somos expertos.</p><p>Así es que Erik y Martha cogieron el mensaje que les tendía su Wichtelmann.</p><p>«En este día tan, tan soleado, he ido a parar al sitio más oscuro del castillo. He tenido que esconder el tesoro, pues venían los ladrones de los Wichtelmann. Nadie sabe quiénes son, pero sí que quieren algo que nosotros tenemos. Así que lo he escondido todo abajo, donde el sol no llega».</p><p>—Ajá. ¿Y ya está? ¿Eso es todo lo que dice? —preguntaron Erik y Martha.</p><p>—Sí —dijo el Wichtelmann—. Al parecer debería ser suficiente para encontrar el tesoro.</p><p>—Nein. Man braucht un Feuerzeug.</p><p>—¿Un Feuerzeug? ¿Cómo?</p><p>—Con limón hat er das geschrieben.</p><p>—Ah —dijo Erik—. A ver, creo que el secreto todavía está en ese papel. ¿Tenéis una vela?</p><p>—Claro.</p><p>Y trajeron una vela. Erik miró al Wichtelmann y le dijo:</p><p>—Hey, ¿es una broma? Me refiero a una vela encendida.</p><p>—Bueno —dijo el Wichtelmann—, ok, dilo. No sabía. Te he traído una vela.</p><p>Sacó el Wichtelmann una mano por la ventana y dijo:</p><p>—Oskar, enciéndela.</p><p>Y se escuchó... Y Oskar encendió la vela.</p><p>—Pero es un fuego, no una vela. Aquí tienes la vela encendida —dijo Erik—. Nunca habría pensado en encenderla así, pero bueno.</p><p>Puso la vela debajo del papel. Y al rato se fueron... En cuanto entró en contacto con el calorcillo de la vela, el papel se fue cambiando de color. Y aparecieron más letras escritas.</p><p>—Cool —dijo el Wichtelmann—. Eso no se le había ocurrido a nadie.</p><p>—Nosotros ya lo hemos tenido que hacer varias veces —dijeron Erik y Martha.</p><p>Erik y Martha leyeron lo que ponía. Esta vez era mucho más aclarador.</p><p>«En la torre norte del castillo hay un pasadizo secreto. Os llevará a los sótanos secretos del castillo. Allí deberéis encontrar la puerta secreta. Y allí estará el tesoro perdido».</p><p>—Ok —dijeron Erik y Martha—. Bueno, ¿dónde está la torre norte del castillo?</p><p>Dijo el Wichtelmann:</p><p>—Debe ser aquella.</p><p>Se dirigieron todos, todos, todos. No, Simsalabim, estamos en la torre norte del castillo. Erik y Martha hicieron un hechizo.</p><p>—Simsalabim, llévanos a la torre norte del castillin, plim plim.</p><p>Y ya está, en la torre norte del castillo. Todas las piedras parecían iguales. El Wichtelmann dijo:</p><p>—Aquí no vais a encontrar nada. Si hubiese un pasadizo, después de tantos miles de años, algún Wichtelmann lo habría encontrado.</p><p>—Vamos, busquemos, Martha —dijo Erik.</p><p>Se tiraron un buen rato hasta que, al final, Martha encontró algo en una piedra.</p><p>—Mira, esto parece un botón, ¿no?</p><p>Erik se acercó.</p><p>—Sí, pero intuyo que hace falta algo más. Sigamos buscando.</p><p>Al rato Erik encontró otro.</p><p>—Cool, yo creo que ahora ya sí podemos intentarlo.</p><p>Los dos cogieron las piedras, se acercaron e introdujeron el dedo. Pulsaron en aquella especie de botón, la piedra cedió y, al cabo de unos instantes, sonó un clic. Y la pared entera de la torre pareció hundirse en la tierra. Y allí quedó abierta la entrada a un túnel que descendía.</p><p>—Cool —dijo el Wichtelmann.</p><p>—Sí —dijo Erik—. ¿Y ahora qué hacemos?</p><p>—Pues lo más importante es enviar primero a los Pokémons y a los unicornitos. Ellos bajarán primero y nos dirán si hay algún peligro.</p><p>—Ok.</p><p>Martha llamó a los unicornios y aparecieron en un momento. Y Erik llamó a los Pokémons.</p><p>—Oh, aquí estáis, amigos nuestros. Por favor, ¿podríais bajar con cuidado y decirnos si hay algún peligro abajo?</p><p>Los Pokémons y los unicornios estaban encantados de poder ayudar a Erik y a Martha. Les encantaban Erik y Martha. Así es que bajaron.</p><p>Al cabo de un rato se oyó un silbido. Eso significaba que estaba todo despejado.</p><p>—Bajemos —dijeron Erik y Martha.</p><p>Bajaron al sótano.</p><p>—Wow, estaba lleno de mesas con luces. Pero ¿cómo es posible que haya luz?</p><p>—Wow, debe ser un hechizo antiguo.</p><p>Las mesas estaban llenas de juguetes a medio hacer y también de trajes de Wichtelmann y otras cosas.</p><p>—Wow, aquí hace millones de años que no ha entrado nadie.</p><p>—Oh —dijo el Wichtelmann—. Es el taller perdido de los Wichtelmann. Todos pensábamos que era simplemente una historia, pero es realidad. Dicen que es mágico y que sirve para hacer los mejores juguetes del mundo y además se hace muy rápidamente.</p><p>—Wow, este sí que es el mejor tesoro del mundo —dijeron los Wichtelmann que habían llegado hasta allí.</p><p>—Cool, nos alegramos mucho —dijeron Erik y Martha.</p><p>Los unicornitos de Martha e incluso el bebé estaban relinchando de contento. Habían sido de muchísima ayuda. Ayudar a un Vigtelman no se puede hacer todos los días. Los Pokémon también estaban muy contentos.</p><p>Y los Wichtelmann, todos los Wichtelmann del castillo, habían empezado a bajar a aquel sótano secreto que había estado perdido durante tantos años. Se sentaron en las sillas y empezaron a hacer los juguetes más increíbles que Erik y Martha habían visto.</p><p>—Oh, los Wichtelmann estaban súper contentos.</p><p>—Cool, este año podremos hacer muchos más juguetes y así podremos repartir más y que más niños tengan juguetes.</p><p>—Cool —dijeron Erik y Martha—. Es maravilloso, nos alegramos muchísimo.</p><p>Los Wichtelmann estaban todos emocionados y probando sus nuevos juguetes.</p><p>—Cool, esto sí que es un tesoro de verdad —le dijo Erik a Martha.</p><p>Y Martha dijo:</p><p>—Sí, es increíble, habiendo descubierto esto, todos los niños del mundo tendrán juguetes y todo gracias a nosotros. Cool, ha sido maravilloso este viaje.</p><p>Los Wichtelmann, Erik y Martha estaban con sus Pokémon, con sus unicornitos, el bebé unicornio y Erik y Martha muy, muy contentos. Dejaron a los Vigtelman trabajando. Salieron del sótano secreto que había estado perdido durante miles de años. Y fueron hacia el centro del castillo, miraron a todas partes.</p><p>—Wow, es un castillo maravilloso, es casi como el de las hadas de las nubes, ¿no? —dijo Martha.</p><p>—Sí, es verdad, la reina de las hadas. Cool —dijo Erik—. Ok, creo que deberíamos irnos antes de que se haga de noche, creo que los Wichtelmann ya tienen mucho trabajo.</p><p>—Sí —dijo Martha.</p><p>Y se fueron hacia el castillo de la Arguijuela. Y allí se había hecho tan tarde que fueron directamente a sus habitaciones.</p><p>Y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Aber Papa, wir haben noch nicht den Wichtelmann unten in Keller gefunden. Habíais encontrado el sitio secreto de los Wichtelmann. Aber die haben geschrieben, dass da ein Wichtelmann ist. El Wichtelmann había escondido todo aquello para que nadie lo encontrase, pero vosotros lo habíais encontrado para todos los Wichtelmann.</p><p>Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.</p><p>—Que durmáis muy bien, mis campeones. Gute Nacht, Buenas noches.</p><p>—Luego te echo las gotas, ¿vale Erik? Cuando subamos arriba, ¿ok?</p><p>201</p> <br/><br/>This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit <a href="https://sanjorge.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1">sanjorge.substack.com</a>

May 22, 2026
La leyenda de San Jorge y el dragón: un pacto inesperado en Cáceres
<p></p><p></p><p>Resumen</p><p>Erik y Martha buscaban la cueva de sus amigos Livi y Oskar en las montañas cerca de Hervás. Tras subir con sus caballos hasta donde pudieron, continuaron a pie y finalmente encontraron la entrada a la cueva. Al entrar, escucharon la voz de Oskar, confirmando que habían llegado al lugar correcto.</p><p>Erik y Martha escuchan a Oskar contar un cuento sobre dragones y humanos. Oskar relata que hace años, los dragones y las personas eran amigos, pero un incendio hizo que los humanos culparan a los dragones, rompiendo la amistad. Los dragones se fueron, excepto uno que necesitaba curarse y buscó ayuda en Cáceres, pero los humanos lo rechazaron.</p><p>El dragón accidentalmente quemó una torre de la muralla de Cáceres, lo que enfureció a los habitantes que pensaron que quería atacarles. Llamaron a los soldados, pero el dragón, fuerte y poderoso, los repelía. Un caballero, identificado como San Jorge, propuso luchar contra el dragón: si ganaba, el dragón obtendría lo que quería, pero si perdía, tendría que irse. El caballero salió con su caballo y armadura para enfrentarse al dragón.</p><p>El pequeño caballero se enfrentó al tatarabuelo dragón, quien subestimó su velocidad e inteligencia. Aunque el dragón intentó atacar con fuego, el caballero utilizó su escudo de dragón para protegerse y logró derribar al dragón con su espada. San Jorge, el caballero, cuestionó al dragón sobre su ataque a la ciudad, y el dragón explicó que fue un accidente debido a un estornudo. San Jorge reflexionó sobre la posibilidad de que los dragones no fueran responsables de quemar los campos, y una tormenta confirmó sus sospechas al provocar un incendio. Finalmente, San Jorge decidió confiar en el dragón y ofreció paz si prometía no atacar más.</p><p>San Jorge había derrotado al dragón, pero en lugar de matarlo, decidió hacer un trato con él. El dragón, herido en la rodilla, ofreció su casa para que San Jorge descansara, a cambio de ayuda para reparar los daños que había causado. San Jorge aceptó el trato, y desde las almenas de la ciudad, la gente observaba, sorprendida por la decisión de no acabar con el dragón. Aunque inicialmente confundidos, muchos comenzaron a entender y aceptar el acuerdo entre San Jorge y el dragón.</p><p>San Jorge derrotó al dragón y lo llevó a su casa. Esto marcó el inicio de la amistad entre San Jorge y el tata abuelo. Oskar cuenta la historia a Livi mientras su bebé dragón se duerme. Erik y Martha llegan para pasar la noche con ellos, y todos se preparan para dormir. </p><p>Cuento</p><p>¿Cómo? En un país muy lejano al sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres, vivían el caballero Erik y la amazona Martha.</p><p>Era por la tarde-noche. Acababa de anochecer, mejor dicho, y Erik y Martha estaban buscando la cueva de Livi y de Oskar. Estaba en algún sitio, allí, en las montañas cerca de Hervás. No sabían exactamente, porque nunca habían ido a visitar a Oskar y a Livi. Oskar y Livi siempre los habían buscado a ellos.</p><p>De repente, Erik y Martha dijeron, allí, los dos a la vez señalaron a una montaña que había justo enfrente de ellos, una colina muy alta, y la parte de arriba era completamente de piedra.</p><p>Allí seguro que hay una cueva.</p><p>Sí, allí es el sitio. Estoy segura que es el sitio donde Livi y Oskar buscarían para vivir.</p><p>Erik y Martha subieron todo lo que pudieron con Crinesdoradas y Solnaciente, hasta que Crinesdoradas volvió la cabeza y le dijo a Erik:</p><p>“Erik, no estoy dispuesto a seguir subiendo. Esto ya es peligroso hasta para un caballo. Si quieres subir más, a partir de ahora subirás con tus dos piernecitas de humano, pero mis cuatro superpiernas han dicho que basta.”</p><p>“Ok”, dijo Erik.</p><p>Solnaciente miró a Martha y Martha dijo:</p><p>“Vale, vale, ya sé lo que me vas a decir, yo también me bajo.”</p><p>Parecía que se reía Solnaciente.</p><p>Martha bajó, los dos cogieron una pequeña mochila con un poco de comida, bebida, sus sacos de dormir.</p><p>“Bueno, esto es todo lo que necesitamos.”</p><p>Estuvieron subiendo y subiendo durante unas dos horas. Estaban ya cansados y ya no quedaba ninguna luz. Encontraron la puerta, bueno, la puerta, la entrada a la cueva.</p><p>“¿Ves? Te dije que tenía que ser esta. Te lo dije yo”, dijo Martha.</p><p>“No, lo dije yo”, dijo Erik.</p><p>“Venga, hemos sido los dos, de acuerdo.”</p><p>Entraron en la cueva muy despacito, no querían hacer ruido, por si en el caso no era la cueva de Livi y Oskar, no sea que asustasen a algún oso. A los osos no les gusta nada que les molesten. Y si alguien les molesta por descuido, suelen ser muy, muy violentos.</p><p>“Pero si son Benny y Lili no nos hacen nada.”</p><p>“Ah, ya, claro.”</p><p>Excepto para Erik y Martha, sus amigos Benny y Lili no les harían por supuesto nada, pero los demás osos no se sabe.</p><p>El caso es que entraron despacito, siguieron recto y luego la cueva tenía una curva a la derecha y luego otra curva a la izquierda. Y ahí, justo detrás de la siguiente curva, antes incluso de tomarla, escucharon la voz de Oskar que decía:</p><p>“En un país muy, muy lejano al sur, en una ciudad muy pequeñita llamada Cáceres, vivían el caballero Erik y la amazona Martha. El caballero Oskar y la amazona Livi.”</p><p>Erik y Martha al escuchar aquello pararon y se preguntaron:</p><p>“¿Pero qué está diciendo Oskar? Está contando un cuento.”</p><p>“Eso parece. Espera, escuchémoslo. Papá siempre cuenta esos cuentos.”</p><p>“Exacto.”</p><p>Oskar siguió:</p><p>“Hace muchos, muchos años, mi tatarabuelo vivía también en esta zona y muchos otros dragones. Pero las personas tenían mucho miedo de los dragones. Y aunque nosotros no queríamos hacerles daño, o mejor dicho nuestro tatarabuelo”, dijo Erik, miró a Martha, le dijo: “Wow, papá nos contó una historia hace mucho tiempo, pero ni siquiera me acuerdo del nombre del dragón.”</p><p>“Es verdad. Es el abuelo, creo.”, dijo Martha</p><p>“Sí, no me acuerdo yo tampoco.”</p><p>Bueno, el caso es que Oskar siguió contando así:</p><p>“Los dragones y las personas habían sido amigos durante muchos años. Pero un verano hubo un incendio horrible y se quemó una parte de la cosecha. Las personas pensaban que habíamos sido nosotros, que habíamos quemado la cosecha con nuestro fuego. Pero no habíamos sido nosotros, había sido un rayo de una tormenta de verano. El caso es que los pueblos dejaron de compartir comida con nosotros. Dijeron que ya no les protegíamos y que realmente era nuestra culpa que no tuviesen para comer. Los dragones tuvimos que irnos poco a poco. Unos se fueron al norte, otros al sur. Nosotros no queríamos nada malo a las personas, pero ellas no querían escucharnos y tampoco podíamos hablar con ellas porque tienen otro idioma. Así es que solo quedó un dragón. Él no había podido salir volando e irse porque tenía un ala que necesitaba curar. Había decidido ir un poco al sur, pero a mitad de camino había tenido que bajar y descansar. Bajó justo al lado de la ciudad de Cáceres. Él decidió ir a Cáceres a pedirles comida para poder cuidarse, curarse y seguir volando. No quería molestar a nadie, pero las personas en cuanto le vieron pensaron que como en el norte de Hervás, los dragones iban a traer problemas. Por eso cerraron las puertas de la ciudad. Él intentó hablar con ellos, pero no pudo. Incluso una vez estaba tan frustrado… Porque no le querían escuchar, que sin querer salió fuego por su boca y se quemó una pequeña torre de la muralla de Cáceres. Entonces estaban todos muy enfadados con el dragón. Pensaron que el dragón les quería atacar y quitarles toda su comida. Así es que llamaron a todos los soldados que había. Pero mi tatarabuelo era un dragón muy fuerte y poderoso, y siempre que intentaban atacarle, él con su fuego y su fuerza les estaba volviendo otra vez a la ciudad. Total que al final un caballero desde la muralla le llamó y le dijo:</p><p>“Hemos decidido que yo pelearé contigo. Si me vences, te daremos lo que quieres, pero si no, tendrás que irte.”</p><p>El dragón, mi tatarabuelo, miró aquella cosa enana que había delante de él. Se quedó un poco extrañado y preguntó:</p><p>“No me lo creo, es extraño lo primero que sepas hablar mi idioma y lo segundo es cómo piensa una cosa tan pequeña ganar a uno de los dragones más fuertes que existen y han existido. Lo que queréis hacer es tenderme una trampa.”</p><p>“No, nadie se saldrá del Cáceres de la muralla mientras que estemos luchando.”</p><p>El dragón dijo:</p><p>“¿Cómo estoy seguro de que será así?”</p><p>Mira, se abrió una de las puertas de la ciudad y sacó la comida favorita de los dragones. Dos carros llenos hasta arriba enteros y los dejó a una distancia prudente con muchos soldados y guardianes, todos armados con arcos y flechas de dragón.</p><p>“Ok, estoy de acuerdo, y sólo lucharás tú contra mí”, preguntó el dragón.</p><p>“Papá”, se escuchó de repente, “tengo miedo, van a matar a nuestro tatarabuelo el dragón?”, </p><p>Eh? dijeron Erik y Martha.</p><p>“Ah, le está costándo una historia a su hijito. Qué bonito.”</p><p>“No te preocupes”, dijo Oskar, “y sí, escúchame, no me interrumpas que a veces si me interrumpes en medio de una historia se me va el santo al cielo y se me olvida y no puedo continuar.”</p><p>“Ok”, dijo el niño, el dragoncito que escuchaba. “Pero le va a pasar algo?”</p><p>“He dicho que esperes un momento”, dijo Oskar.</p><p>El caso es que salió el caballero, dicen que se llamaba San Jorge, aunque me han dicho que realmente era el papá de Erik y de Martha.</p><p>“Oh, Erik y Martha, Erik y Martha, Erik y Martha”, decía el pequeño dragón que todavía no sabía pronunciar perfectamente los nombres de Erik y de Martha.</p><p>Bueno, salió San Jorge, iba con su caballo blanco, con una armadura de dragón, con su lanza, espada, flechas, arco, con todo. Así que empezaron a luchar. El caballo era un caballo realmente increíblemente valiente. Se tiraban piedras, flechas y todo lo posible. El dragón, tu tatarabuelo, había pensado que iba a ser muy fácil acabar con aquel pequeño caballero, pero con lo que no había contado es que, aunque era pequeño, era increíblemente rápido y además muy inteligente, y hacía muchas fintas y esquivaba siempre los escupitajos de fuego que lanzaba el tatarabuelo. Y aunque un par de veces estuvo a punto de alcanzar al caballero, el escudo de dragón que tenía le ayudó para que no le sucediese nada. En una de las veces, el caballero, que era muy muy veloz con su espada, le dio un golpe en la rodilla al tatarabuelo tan fuerte que cayó al suelo. El dragón, el tatarabuelo, volvió a escupir fuego, pero el caballero volvió a utilizar su escudo de dragón. Aunque no era tan fuerte como el dragón, era muy muy habilidoso, muy rápido, y eso fue la ventaja que tuvo. El tatarabuelo estaba en el suelo, y los dragones a veces tienen problemas para levantarse cuando están en el suelo. El tatarabuelo intentó levantarse, pero San Jorge no le dejó. Al cabo de un rato lo amenazó con su espada. Era una espada hecha de dragón, con las escamas de un dragón, lo que la hacía el escudo uno de los más fuertes y poderosos que existen. Y la espada estaba forjada con hierro fundido por un dragón.</p><p>El pequeño dragón preguntó:</p><p>“¿Pero qué le pasó al tatarabuelo?”</p><p>“Espera”, dijo Oskar.</p><p>El caso es que el caballero se acercó a él y le dijo:</p><p>“No quiero hacerte daño, pero lo que no puedes hacer es destrozar nuestra ciudad. Te he vencido. ¿Por qué querías atacarnos así? No te hemos hecho nada.”</p><p>“Yo tampoco quería haceros nada. Simplemente cuando me acerqué a pediros comida estaba tan frustrado y estornudé sin querer y todo se juntó y por eso eché el fuego, pero no pretendía hacer daño a nadie.”</p><p>“Pero luego sí que lo has intentado.”</p><p>“Claro, me habéis atacado vosotros a mí primero. Y además, dragones y personas éramos antes amigos, pero quemasteis los campos de las personas que viven en el norte y pasaron hambre”, dijo San Jorge.</p><p>“Pero no fuimos nosotros. Fue un rayo, un relámpago de una tormenta. No fuimos nosotros. Fue alguien malvado que nos echó la culpa.”</p><p>San Jorge se había quedado realmente pensando. Lo que decía el dragón parecía que podía ser verdad. Dijo él, se quedó pensando. En aquel momento, de repente, una nube apareció en el cielo. Y de repente echó un rayo y provocó que uno de los carros donde estaba la comida del dragón se encendiese.</p><p>“Crash”, dijo San Jorge, “te creo, realmente te creo. Si prometes que no volverás a atacarnos, por supuesto, te puedes quedar con el otro carro de la comida. Pero a cambio también tendrás que ayudarnos a reparar lo que rompiste. Necesitamos fundir hierro para poder hacer las almenas de la torre, y también un puente, y también un pozo.”</p><p>El dragón dijo:</p><p>“Bueno, necesitaré un par de semanas, me has hecho mucho daño en la rodilla. Estás encantado, invitado a mi casa, tengo un patio enorme, y allí podrás dormir sin que nadie te moleste, pero a cambio tendrás que ayudarnos.”</p><p>El dragón se incorporó un poco y dijo:</p><p>“Me parece un trato justo, yo os ayudaré y vosotros me ayudaréis a mí también.”</p><p>Desde las almenas de la muralla de la ciudad, todos veían cómo San Jorge había ganado al dragón, y estaban “”viva, bien, bien”“. Pero ahora no entendían por qué no terminaba de matar a aquel dragón horrible. El caso es que muchas personas también decían, pero al fin y al cabo no sabemos qué dicen, y a lo mejor ha sido una confusión entre el dragón y todos los demás. Me parece correcto que no le haga daño. Era increíble, casi todas las personas estaban de acuerdo en que el dragón a lo mejor había tenido su motivo, y si San Jorge lo estaba haciendo así era porque realmente el dragón se lo había merecido. Abrieron las puertas de la ciudad, sacaron un carro enorme, y en él pusieron al tatarabuelo, porque su rodilla realmente le dolía mucho. San Jorge había vuelto a coger a su caballo y siguió el carro. Entraron en la ciudad, San Jorge le dijo al dragón:</p><p>“Por si acaso, hazte el muerto, te llevaré a mi casa y allí ya estaremos más tranquilos.”</p><p>El dragón se había hecho el muerto, y todos vitoreaban a San Jorge:</p><p>“Gracias, gracias.”</p><p>Así fue, dijo Oskar, como surgió la amistad entre San Jorge y el tata, tatarabuelo. Y gracias a él, seguramente, y al tata, tatarabuelo, estamos aquí, Livi y yo, y tú también.</p><p>“Oh,” dijo Oskar, mirando a Livi. “Nuestro bebé se ha quedado dormido, no sé si ha escuchado toda la historia.”</p><p>“No pasa nada,” dijo Livi, “ha sido una historia muy bonita.”</p><p>Erik y Martha, que la habían escuchado, entraron sigilosamente en la cueva. Cuando los dos hicieron “mmm mmm mmm,” Livi y Oskar miraron sorprendidos, pero al momento reconocieron, al instante reconocieron a Martha y a Erik, y su rostro se iluminó con una sonrisa enorme.</p><p>“Se ha quedado dormido nuestro bebé, dijo Oskar. </p><p>Ya,” dijeron Erik y Martha. “Solo queríamos quedarnos a dormir con vosotros y haceros una visita.”</p><p>“Ok, buscar un sitio en la cueva mañana. Cuando se despierte Dragoncito, hablaremos todos.”</p><p>“Ok.”</p><p>Y Erik y Martha se fueron a dormir.</p><p>Y colorín colorado, el cuento por hoy se ha acabado.</p><p>Buenas noches, campeones. Buenas noches.601</p> <br/><br/>This is a public episode. If you would like to discuss this with other subscribers or get access to bonus episodes, visit <a href="https://sanjorge.substack.com?utm_medium=podcast&utm_campaign=CTA_1">sanjorge.substack.com</a>

June 20, 2025
Carlitos, el niño que llegó a ser emperador
Erik the knight and Martha the amazon accompany Carlitos, who becomes Emperor Charles V, through magical adventures and important decisions, teaching the power of friendship and wisdom in this interview.
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